Todo cambió para las navidades de 2016 cuando decidí no postergar más mi visita a Barcelona. Un paso obligado que tenía en mi mente al venir a España, pues me hacía mucha ilusión conocer las obras de Gaudí; sobre todo la Sagrada Familia.

Al llegar, vi que las personas se movilizaban en bicicleta y para mí fue el mejor presagio… Algo me decía que mis vacaciones serían brutales.

Después, al reencontrarme con mis amigos Aleja y Leo y darme cuenta que ellos se movilizaban en bici supe que mi aventura apenas comenzaba y así fue. Paso seguido, buscar un rent a bike ( No fue difícil, hay muchos por la ciudad) luego este par de peluches psicodélicos (Como les llamo de cariño) me dieron un tour maravilloso.

Recorrimos toda la zona de la playa, desde el hotel W hasta el Forum, el casco histórico, las calles del barrio gótico, el raval, la casa batlló, la sagrada familia, el park güel y muchos rinconcitos encantadores.

Cuándo pasé por la torre agbar ratifiqué que esta ciudad era la polla y me enamoré más Jajaja.

Tuve la oportunidad de conocer la ciudad desde la perspectiva de alguien del lugar y fue la mejor experiencia.

Palabra de bicicletera: la bici es el medio de transporte idóneo para descubrir un nuevo destino porque te da total autonomía para desplazarte y el tiempo te rinde más para visitar más lugares.

Fueron dos días en bici por en los cuales fui muy feliz. Evoqué mi infancia, mis días de MTB por las montañas de mi hermoso Valle del Cauca y el por qué amo tanto ir sobre dos ruedas. Es que cuando vas en bicicleta todo lo que ocurre dentro de tu cuerpo es MARAVILLOSO.

Cinco días después regresé a Madrid recargada de buena vibra y enamorada de Barcelona.

CUATRO MESES DESPUÉS…

Una vez más salí de mi zona de confort y me lancé a la aventura. Es que, una ciudad que te permite desplazarte en bicicleta merece la pena vivirla y aquí estoy, dejando atrás mis miedos, adaptándome a una nueva cultura y un nuevo idioma, porque aquí además de Español se parla Catalá.

LOS CAMBIOS SIEMPRE SON POSITIVOS

Te permiten reinventarte y encontrar nuevas perspectivas de ver la vida. Yo por ejemplo con este cambio estoy viviendo con actitud de turista, dejando aflorar la curiosidad de la niña exploradora que llevo dentro, descubriendo todos los días rincones mágicos. Porque mi deseo no es conocerla de memoria, yo quiero descubrir todos los días Barcelona y como toda aventura empieza con un sí, quiero invitarte a que me acompañes a vivirla  a través de mis redes sociales. O mejor aún, si vienes a su encuentro no dudes en escribirme, estaré encantada de llevarte de borondo por la ciudad, eso sí, sobre dos ruedas.

¡Hasta el próximo post!