El timanfaya

A esta nueva aventura que escribo se sumó una excelente compañía con la que puede disfrutar en familia de los encantos de este rinconcito canario que es perfecto para desconectar un fin de semana y volver lleno de buena vibra a la rutina.

Lanzarote, de áridos paisajes que se entrelaza con los dos espectaculares telones azules que ofrecen el cielo  y el mar. Una isla ubicada en el océano Atlántico y para ser más exacta en el archipiélago canario (España).

Este majestuoso espectáculo de la naturaleza, declarado reserva de la biosfera por la UNESCO; emergió de las profundidades oceánicas gracias a sus emisiones de lava hace más de 11 millones de años para envolver a sus habitantes y visitantes en su mística de fuego.

Solo tres días me bastaron para enamorarme de este maravilloso lugar de tierras negras, ocres y rojizas donde los cactus son protagonistas de la vegetación y sus playas son diversas. Algunas escasa de arena pero ricas en superficie volcánica, y otras donde no hay rastro de lava pero eso sí, todas de aguas cristalinas.

Con una superficie de 845,94 km² es la cuarta isla más extensa del archipiélago por esta razón es muy recomendable que te alquiles un coche (Carro) para que puedas aprovechar todo lo que tiene para ofrecerte esta bella isla. Yo, en tiempo record (un día) logré conocer 4 de sus principales atracciones turísticas.

La primera, El Timanfaya

Una de las más importantes atracciones de la isla, la cual cuenta con espectaculares paisajes lunares ¡como de película!

¿Cómo llegar?

Puedes ir en coche (Carro), al llegar deben pagar 10€ adultos y 5€ niños para ingresar al parque. Este precio incluye un recorrido en autobús que dura alrededor de unos 40 min. Los buses salen cada 10 y 15 minutos.

Dentro del bus, durante el recorrido por todo el terreno volcánico una audio guía en tres idiomas (inglés, español y alemán) va narrando toda la historia que aconteció en tan maravilloso recinto natural. Al terminar el recorrido, ya en tierra puedes desplazarte por la única zona del parque dónde se pueda caminar y apreciar puntos de calor en la superficie terrestre dónde los guías realizan demostraciones para los visitantes.

También puedes montar en camello, a mí en realidad el tiempo no me lo permitió. Fue una lástima. Me hacía ilusión montarme en uno; quedará en mi lista de pendientes porque espero regresar.

Después de realizar el tour en bus por las montañas de fuego de Timanfaya nos dirigimos en el coche hasta el jardín de cactus, pero antes realizamos una parada técnica para recargar fuerzas y, es aquí donde viene…

¡Mi recomendación gastronómica!

Unos de los platos típicos de la gastronomía canaria son las patatas con mojo y según los isleños las mejores están en el cruce. Ubicado en la carretera de arrecife a tinajo, 25, en el municipio de San Bartolomé. Quedé fascinada con las patatas pero en general todo lo que ofrecen es delicioso.

 En el asadero de pollos el cruce podrás encontrar gran variedad de platos típicos de la isla y de la culinaria española como Paella, calamares rebozados, garbanzos, estofado, albóndigas y mucho más. Toda es comida para llevar.

Fue una decisión difícil escoger que llevar para comer en el camino pero al final nos decidimos por calamares rebosados, estofado, patatas arrugadas con mojo y paella (Que no se note que teníamos hambre)… Justo antes de entrar a nuestra segunda parada comimos mientras divisábamos uno de los últimos molinos de viento que queda en Lanzarote.

Segunda parada, Jardín de cactus

Un recinto de senderos empedrados dónde se conjugan arte, naturaleza e historia.

Si eres amante de los cactus te deleitarás con una gran cantidad de especies pertenecientes a diferentes países del mundo entero, y si te gustan los molinos de viento como a mí, acabarás dichoso el recorrido porque en lo más alto del jardín se encuentra un espectacular molino como el don quijote de la mancha desde dónde podrás apreciar en su totalidad el jardín y una maravillosa vista de la isla.

De camino a nuestra tercera atracción turística realizamos una parada para recorrer el centro Villa Teguise, un lugar que cuenta con un legado histórico y arquitectónico muy importante. Andar por sus calles es transportarte al siglo XXI. Sin duda alguna fue una parada extraordinaria antes de llegar a nuestro siguiente destino.

La cueva de los verdes

Nunca había estado en una cueva de esas dimensiones, fue toda una aventura realizar este recorrido a las profundidades de la tierra. La cueva de los verdes, producto de la lava volcánica, un antiguo refugio de la población lanzaroteña cuando sufrían ataques piratas, llamada así porque fue descubierta por los verdes, una familia perteneciente a la isla. Este es un paso imperdible de la isla, en su interior se esconde un majestuoso secreto para los sentidos que prefiero no contarles porque es mucho mejor vivirlo.

Cuarta parada, Mirador del río

Dicen que las cosas buenas de la vida te despeinan y el mirador del río sabe cómo hacerlo. Ahí me sentí más cerca del cielo mientras el viento jugó con mis rizos.

El mirador cuenta con dos espacios, uno al aire libre en lo más alto del mirador y otro al interior en su cafetería dónde podrás picar y tomar algo. Desde ambos espacios podrás disfrutar de las hermosas vistas que ofrece hacia la graciosa, una de las islas con menor población del archipiélago. Al marcharme del mirador del río quedé con una sensación de paz fabulosa.

Ah, olvidaba contarles que aunque esta vez no fue posible bicicletar, es un lugar perfecto para hacerlo gracias a que existe mucha cultura y respeto por la comunidad biker… Fui muy feliz viendo muchos ciclistas en la vía!

Ciclista en Timanfaya

 Lanzarote se robó un pedazo de mi corazón, regresaría mil veces sin dudarlo…Su cielo, su mar, sus olas, su vegetación, su viento, su gente y su gastronomía me recargaron de una energía muy linda… Este entorno es un fiel ejemplo de convivencia respetuosa entre el hombre y la naturaleza.

Bueno, espero les haya gustado mi nuevo post de momento me despido. Besos y abrazos desde Barcelona dónde ya me encuentro bicicletando inspirada gracias a Lanzarote y pensando en mi próximo destino al cual espero me acompañen por redes.

¡Hasta la próxima aventura!