navidad, reflexiones fin de año

Advertencia: Este post es diferente a todos los que he escrito este año, pero tiene mucho que ver con todo lo que ha llevado a hacer de este proyecto una realidad.

Diciembre llega marcado por la necesidad de hacer ese “pequeño” y significativo flash back de lo que fue nuestro año.  Amamos, lloramos, reímos, sentimos miedo, nos decepcionamos, volvimos a amar, engordamos, bajamos de peso y de pronto…

¡TARAN!

Aparece  la lista de promesas que hicimos en el 2018 y, nos damos cuenta que continuamos arrastrando un sin número de sueños que no se han hecho realidad. Sueños que seguro sumaremos a la lista del 2019. Esto me venía sucediendo a mi navidad, tras navidad…

Cada año llega con su afán

Gracias a que el  2017 fue un año de muchos cambios:  Cambie de lugar de residencia.

Con el cambio llegaron aprendizajes,  golpes en los dedos chiquitos (ja de esos que duelen hasta el alma)… De nuevo salía de mi zona de confort  y todo esto afloró en mi la necesidad de combatir la procrastinación (acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables ).Tenía claro que si no dejaba a un lado los miedos estos continuarían carcomiendo mis sueños.

El primer paso, empezar a trabajar desde dentro: Fortalecer más mi parte espiritual, ser resilente, creer más en mí, organizar mis ideas y empezar a ejecutarlas. Un trabajo interesante que requería compromiso y dedicación. Dentro de tantas herramientas que empecé a sumar a mi propósito asomó un súper organizador para tener semanas brillantes y planes alucinantes que mi mamá y mi hermana me regalaron; por suerte me conocen y sabían que era necesaria en mi vida para trabajar por todas aquellas cosas que estaban en el limbo esperando a que les diera forma.

Para serles sincera, nunca me había dado a la tarea de organizar mi día a día en una agenda. Pero siempre hay una primera vez y gracias al regalo me vi un tanto “obligada” a realizar el ejercicio de utilizarla… Se preguntaran por qué les cuento esto, pues  lo hago porque la semana pasada llegó a mi casa una agenda viajera. ¿recuerdan?, en mis stories de Instagram les hice un pequeño unboxing.

Después de recibir la agenda (me sentí feliz y agradecida) e hice un pequeño balance de mi 2018  y me di cuenta que he cumplido muchos propósitos de mi lista –quedan muchos por hacer realidad-  pero, sin lugar a dudas, he de decir que la agenda ha sido una herramienta demasiado útil porque me ha ayudado a organizar mis días y mis ideas para dar pequeños pasos hacia mis sueños.

Las cosas buenas se comparten

Si, compartir lo bueno hace parte de mi esencia y mi filosofía de vida. Por eso quiero contarles un poco más de este interesante proyecto de Joaquín González Dorao y Alborada comunicación gráfica.

Agenda viajera

El joven que viajaba por Europa en Interrail decidió dejar la universidad y su futuro como biólogo para convertirse en un exitoso fotógrafo de moda y director de arte en Madrid, la capital de España.

Con una amplia trayectoria -25 años- ilustrando para marcas como Vodafone, Carrefour, Samsung entre otras, un viaje le cambio su vida para siempre; toda aventura empieza con un sí.

Con la mochila al hombro y su inseparable caja de acuarelas  este viajero empedernido ha recorrido los cinco continentes plasmando costumbres y paisajes de todo el mundo, creando libros monográficos de sus viajes de la mano de  diferentes editoriales.

Esta vez da paso a un nuevo proyecto de la mano de Alborada: Una agenda viajera, #DareToTrip, en la cual incluye las mejores ilustraciones de sus viajes y 5 plegables con consejos para dibujar. Un impecable proyecto que inspira a dejarlo todo para salir a conquistar nuevos destinos. 

 Palabra de bicicletera:  Dare to trip que me tiene enamorada, inspirada y con ganas de salir a conquistar el mundo.

Quiero ver la agenda

Si quedan tan enamorados como yo háganmelo saber aquí abajo o en Instagram

PD: activa las notificaciones de mí insta porque pronto tendré una sorpresa para ti.

Besos y abrazos pa’ vos que me lees.